La eficiencia energética es una actividad que tiene como objetivo mejorar el uso de fuentes de energía. Consiste en lograr un menor consumo de energía frente a una misma prestación lo cual redunda, a su vez, en un monto menor a abonar en la factura de electricidad. Cuanta mayor eficiencia energética tenga un producto mayor también será el ahorro en el consumo de energía para cada usuario.

La eficiencia energética puede contribuir de forma decisiva a la lucha contra el cambio climático, a la mejora de la seguridad energética y de la competitividad. Incluso se plantea por parte de los gobiernos como un importante dinamizador del desarrollo económico y el empleo. 

El Acuerdo de París (en vigor desde el 4 de noviembre de 2016) establece una serie de medidas para combatir el cambio climático, que tienen como principal objetivo reducir los gases GEI gracias a la introducción en el energético de tecnologías cada vez más limpias. Según la Agencia Internacional de la Energía (EIA), para alcanzar el escenario de no superar un calentamiento global de 2ºC anuales, se necesita una reducción de las emisiones globales de GEI en 2050 cercana al 90%.

Un modelo energético sostenible sería aquel que compatibilice el desarrollo económico, social y ambiental, satisfaciendo las necesidades energéticas de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades. Para que ello sea posible, el modelo energético debe tener en cuenta tres elementos básicos:

  • Seguridad energética: debe garantizar la continuidad del suministro a precios razonables para los consumidores.

  • Competitividad: no debe suponer un peligro para la competitividad de la economía y su crecimiento.

  • Sostenibilidad ambiental: la producción y el consumo de energía no deben suponer un impacto inasumible  para el entorno. Dentro de este ámbito, el sector energético, como responsable del 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero, debe jugar un papel muy importante en la lucha contra el cambio climático.

Medias de eficiencia energética para la Industria

Entre las medidas de eficiencia energética para la industria pueden citarse el cambio de combustibles, la electrificación de procesos, el uso de nuevas tecnologías y herramientas digitales para optimizar los procesos productivos, logísticos y comerciales.

Existen soluciones tecnológicas para mejorar la eficiencia energética de forma significativa en los próximos años.

Entre las que pueden ofrecer la mayor rentabilidad, se encuentran los sistemas de control integral de procesos y los contadores por intervalos -que facilitan la optimización del uso de la energía-, los sistemas de monitoreo de gases y los quemadores de alta eficiencia. Resultan también rentables las inversiones en sistemas de gestión de energía y los equipamientos que optimizan los procesos de combustión, de utilización de calor y de recuperación de gases.

También existen alternativas tecnológicas para alcanzar un suministro de energía con menores emisiones, incluyendo la cogeneración de alta eficiencia, las bombas de calor y la electrificación de consumos, el uso del hidrógeno y distintas tecnologías de almacenamiento (en forma de electricidad, calor e hidrógeno).

La sustitución de combustibles fósiles por electricidad, bien para alimentar procesos o bien para generar calor, es una de las vías para mejorar la eficiencia energética y, simultáneamente, reducir las emisiones de GEI en muchos sectores industriales.

En lo que se refiere al consumo de calor, la electrificación permite incrementar la eficiencia de muchos procesos con temperaturas elevadas en diversos sectores industriales. Además, facilita el uso de otras fuentes de energía como el calor residual, la geotermia o el calor ambiental, mediante el uso de bombas de calor.

Las bombas de calor permiten un mejor aprovechamiento de calor residual. Su elevado rendimiento se debe a que no solo actúan como generadores de calor (a partir de electricidad), sino que, además, permiten desplazar o “bombear” calor desde una fuente hasta el lugar donde se utilizará.

Energías renovables

Las energías renovables cuentan con multitud de ventajas que justifican su posición como uno de los principales elementos del cambio de modelo energético

Se basan en recursos naturales (viento, sol por lo que reducen la dependencia exterior de la economía de combustibles fósiles, reduciendo los riesgos de precio y de cantidad ante posibles shocks energéticos.  En general, son tecnologías no emisoras de CO2.

Contribuyen, en muchos casos, a mejorar la balanza de pagos de la economía, ya que reducen la necesidad de importaciones de combustibles fósiles.

Algunos ejemplos de eficiencia energética en las ciudades y hogares

Alumbrado Led:

Una lámpara tipo LED de 7W tiene el mismo nivel de alumbramiento de una lámpara incandescente de 60 W, con casi 90% de ahorro. Además, la vida útil del LED es 50 veces más alta y el calor que se transfiere al medio ambiente es más pequeño.

Automotrices:

En promedio, un motor de alto rendimiento ahorra de 20 a 30% de energía en comparación con un motor tradicional. Además, gran parte de los motores instalados en los vehículos tienen una potencia más grande de lo necesario, por lo tanto adaptando así la potencia del motor, habrá más ahorro de energía eléctrica.

Aire acondicionado: 

Cada vez, nuevas soluciones y sistemas se presentan al mercado. Un equipo moderno con ahorro energético proporciona 30 a 50% de reducción en el costo de la electricidad, además de la reducción en los costos de mantenimiento. En los locales y hogares acondicionados con equipos de alta eficiencia energética se gasta 50% menos energía para enfriar la habitación.

Cogeneración, la reutilización de los gases de escape, el uso de paneles solares son otras de las opciones que se pueden considerar el fin de reducir el consumo de energía en las ciudades.